Leyendas y tradiciones iqueñas

Leyenda de Huacachina

Cuenta la leyenda que una doncella, de nombre Huacay China, se enamoró de un joven guerrero, el más valiente de todos, con él se casó. Poco tiempo después tuvo que salir a la guerra a luchar y en batalla murió. Huacay, desolada, se fue llorando al lugar donde conoció a su gran amor. Allí lloró sin parar durante varios días y con sus lágrimas logró formar una pequeña laguna.

Un día un joven guerrero pasó por allí y se quedó observando a Huacay China; ella asustada se lanzó a la laguna. Permaneció allí durante horas hasta que el guerrero se marchó. Al salir, Huacay se dio cuenta de que ya no tenía piernas, se había convertido en una sirena. Desde entonces, los moradores de Huacachina cuentan que cada luna nueva, la doncella sale del agua para llorar a su amado.

A pesar de esta leyenda sostenida por los habitantes de la zona, la historia de la Laguna de Huacachina es un poco más larga. La historia sucede durante las primeras décadas del siglo XX, cuando se creía que sus aguas tenían propiedades curativas.

Leyenda de Saraja

Leyenda del Cerro Saraja; se cuenta que en la ciudad de ica vivía una familia apurimeña, conformada por Orco wajcha pastor de tarucas, su mujer pankataya, y walli Sumac, niña huérfana que la pareja adopto para que los sirvieran en todo.

Como la cosecha de maíz no abastecía el consumo diario, Orco se dedico al arriaje y a la niña le enviaba por frutos del lugar o por leña para cocinar. Un día, la niña buscando leña, llego hasta el enorme cerro de arena, observo una hermosa laguna de aguas frescas y cristalinas, se acerco a refrescarse, cuando vio a una bella mujer con voz dulce con quien tuvo una breve conversación, contándole sus penurias. La dama la consoló y le entrego unas mazorcas de maíz y le aconsejo: “SI CUMPLES CON TODOS TUS DEBERES Y TE PORTAS BIEN, ESTAS SE CONVERTIRÁN EN ORO”. Indicándole que al llegar a casa guarde las mazorcas donde nadie las vea y a los cinco días se convertirán en oro.

Efectivamente se habían convertido en oro. Como toda niña inocente corrió a contarle a pankatalla. Ellos, cuando finalmente malgastaron todo el oro, sin darle nada a la niña, obligaron a la bondadosa Walli Sumac que fuera por mas. La niña temerosa regreso a saraja y contó a la dama encantada, la causa de su regreso, Indico a la niña, que le diga a sus tutores: “QUE VENGAN A LA MEDIA NOCHE DE LA PRÓXIMA LUNA LLENA , QUE EL CERRO SE ABRIRÁ Y ELLOS PODRÁN SACAR RIQUEZAS”, Pero la niña debía quedar afuera.

Finalmente un 17 de mayo, noche de luna llena, fueron a saraja. Al llegar el cerro se abrió estrepitosamente, se veían montones de oro y cruzaron el cerro. Apenas hicieron esto, se ollo un estruendo y salio un ser monstruoso, ordenandoles a sus engendros que los encerraran, los ambiciosos quedaron sepultados por el encanto de saraja.

Leyenda de Cerro Prieto

En épocas remotas Dios envió un monstruo diabólico para que devorara a todas las personas perversas de este lugar. Tal monstruo, seguido de otros menos bravos, salió del mar haciendo estruendo y convirtiendo en arena y polvo todo lo que encontraba a su paso. Así fue como quedo transformado en pampa desolada e inhóspita la mayor parte del terreno comprendido entre el mar y los contrafuertes andinos. El pánico fue intenso en toda esta Región. Hombre, mujeres y niños lloraban desesperadamente al contemplar tan terrible castigo divino. Fue entonces cuando todos se reunieron para pedir clemencia y piedad a Dios. Oraron día y noche; y con palabras entrecortadas por el llanto decían: “Señor misericordioso, suspende el castigo. Te prometemos cumplir con tus leyes; seremos obedientes; ¡Jamás volveremos a pecar! ¡Piedad, señor, piedad! No abandones a tus hijos. Te pedimos perdón”. Ya se oían cercanos los rugidos del monstruo. De pronto la tierra tembló. Se oyeron truenos y del cielo se desprendieron potentes rayos que se incrustaron en el cuerpo del horrible animal, dejándolo inerte para siempre. Lo mismo sucedió con los otros monstruos, pues, poco a poco fueron convirtiéndose en cerros. Que son los que actualmente están esparcidos por toda la pampa. El destinado al destruir el valle de Ica es que el hoy se conoce con el nombre de Cerro Prieto. Pero antes de morir, los monstruos clamaron al rey de los infiernos para que se apoderara de los restos de ellos y castigara a quienes habían causado su destrucción. Desde entonces el demonio vive allí y es dueño de los cerros procurando hacer todo el daño posible al género humano. En este cerro había gran número de seres malignos que salía de noche, en carretas a rondar sus dominios, en ciertos días se oían gritos, lamentaciones, ruidos extraños y retumbar de tambores y redoblantes. Todo esto sucedía en tiempos pasados; pero actualmente no, porque las cruces colocadas sobre la cumbre y las bendiciones hechas por los sacerdotes de cristo han ahuyentado a los seres perversos y malignos que se habían apoderado de las cumbres y laderas del cerro.

Leyenda de la bruja de Cachiche

Cuenta la leyenda, que Las Brujas de Cachiche en Inca (Perú), son originarias del pueblo Cachiche, y que desde épocas antiguas, este fue un lugar sinónimo de brujería para los Peruanos.

Cachiche parecía un pueblo de brujas, ya que albergaba muchas mujeres que segun los Iqueños, poseian poderes sobrenaturales y que eran utilizados para sacar los males del cuerpo, y preparar brebajes que garantizaban el amor de la pareja, y demás cosas.

Una de las brujas más famosas Cachiche es Julia Hernández Pecho, Viuda de Díaz. Según cuentan, ella murió a los 106 años de edad luego de una aventurada vida llena de brujerías y hechizos buenos (aquellos que curan o los que reconcilian corazones). Esta bruja no hacía daños, y según los que la conocían, no practicaba el mal.

leyenda peruana bruja de cachiche

Aquellos que regresan a Cachiche, y contemplan fijamente a los ojos de la estatua, las historiadoras cuentan con espanto y horror la apocalíptica y certera profecía de la palmera de las siete cabezas, y según cuenta la leyenda, la bruja predijo que Ica se hundirá cuando rejuvenezca la séptima cabeza de la palmera que se encuentra en la laguna seca. Esta profecía se hizo realidad, ya que Ica quedó bajo las aguas en enero de 1998. El río se desbordo y miles de personas resultaron damnificadas. La gente asegura que ese año no se cortó ni se quemó la séptima cabeza de la palmera, desde esa fecha no han dejado de hacerlo.

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